Cuánto cuesta una página web en Venezuela
En Venezuela una página web sencilla se paga entre 150 y 400 dólares con un freelance, entre 800 y 2.500 con una agencia local, y $199–$899 aquí, publicado y de una sola vez. Armarla tú mismo en una plantilla cuesta 20 a 50 dólares al mes para siempre. El número importa menos que lo que compra: quién escribe los textos, a nombre de quién queda el dominio, y qué pasa si a los seis meses no consigues a quien te la hizo.
Los cuatro precios que te vas a encontrar
Pide tres cotizaciones en Caracas y te van a llegar cuatro números distintos, porque no te están vendiendo lo mismo.
El freelance, 150 a 400 dólares. Casi siempre es una plantilla de WordPress o de Wix con tu logo encima. Puede quedar bien. El riesgo no es la calidad, es la continuidad: si la persona se va del país o cambia de trabajo, te quedas sin quien la toque, y muchas veces sin las claves.
La agencia local, 800 a 2.500 dólares. Aquí sí hay proceso, reuniones y propuesta. También hay meses: entre que se aprueba el diseño, se piden los textos y se revisa, pasan de seis a doce semanas. Si tu negocio necesita estar en línea este mes, ese calendario no te sirve.
La plantilla que armas tú, 20 a 50 dólares al mes. Nunca termina de pagarse. A los tres años llevas gastado más que en cualquiera de las otras dos opciones, y el día que dejas de pagar la página desaparece.
El precio fijo publicado, $199–$899. Es lo que hacemos: un pago único, la web en línea en 48 horas y todo a tu nombre. Puedes verlo completo en la página de precios.
Lo que de verdad te están cobrando
El diseño es la parte barata. Lo caro son tres cosas que casi nunca aparecen desglosadas en la cotización:
Los textos. El 80 % de los proyectos que se retrasan se retrasan porque el cliente nunca mandó los textos. No es flojera: escribir sobre tu propio negocio es difícil y no es tu trabajo. Pregunta siempre si los textos están incluidos. Si la respuesta es «tú nos los pasas», el proyecto va a tardar el doble.
La estructura. Decidir qué páginas van, en qué orden y qué botón va de primero es donde se gana o se pierde el cliente. Una plantilla bonita con la estructura equivocada convierte peor que una página fea bien ordenada.
El después. Qué pasa cuando quieres cambiar un precio, agregar un servicio o subir fotos nuevas. Si eso no está por escrito antes de pagar, va a costar más de lo que crees.
Dónde se va el dinero en una cotización grande
Si te pasan una cotización de 2.000 dólares o más, pide que la desglosen. Casi siempre el grueso está en horas de coordinación: reuniones de arranque, revisiones internas, rondas de aprobación. No es que te estén robando, es que ese modelo cuesta eso. Una agencia tradicional cotiza $2,500–$8,000 y tarda 4–8 semanas porque tiene que pagar a un equipo que se reúne.
Nosotros quitamos las reuniones. Todo el proceso es por escrito, y por eso el precio puede estar publicado en la página en vez de salir de una hoja de cálculo distinta cada vez.
Lo que casi nadie te dice del dominio
Este es el punto donde más gente sale perjudicada. Si quien te hace la web registra el dominio a su nombre «para facilitarte el proceso», la web no es tuya. El día que quieras mudarte, tienes que pedirle permiso.
Pregunta siempre estas tres cosas antes de pagar:
- ¿A nombre de quién queda el dominio?
- ¿Me entregan los archivos si me quiero ir?
- ¿El hosting es mío o es una cuenta de ustedes?
La respuesta correcta a las tres es «tuyo». Si no lo es, estás alquilando.
Entonces, ¿cuánto deberías pagar?
Si tu negocio necesita que la gente te encuentre, vea qué haces y te escriba por WhatsApp, no necesitas gastar 2.000 dólares. Necesitas una web ordenada, rápida en el teléfono y que esté publicada esta semana, no en dos meses.
Eso es lo que cuesta $199 aquí, con los textos escritos, el dominio a tu nombre y el primer año de hosting incluido. Cuando quieras empezar, son 15 minutos de formulario y arranca el reloj.